El mate retro Del auge industrial a la nostalgia: la historia del mate enlozado en la Argentina
Popular en las décadas de 1960 y 1970, el “matecito de la abuela” fue un ícono de las mateadas argentinas. La sommelier de mate Alejandra Lapietra repasa el origen, las ventajas y los motivos por los que esta pieza vintage marcó a toda una época.

El mate enlozado —también conocido popularmente como de loza— evoca de inmediato recuerdos del hogar, sobremesas familiares y la cocina de los abuelos.
Sin embargo, detrás de este objeto nostálgico hay un hito industrial y social de la Argentina. Repasamos la trayectoria y las curiosidades de uno de los recipientes más icónicos de la cultura yerbera.
El auge: producción nacional y acceso popular
Aunque los mates enlozados ya existían con anterioridad, durante mucho tiempo fueron artículos importados y costosos. Su verdadero pico de popularidad llegó entre 1960 y 1970, impulsado por el desarrollo y la nacionalización de la industria metalúrgica argentina.
La fabricación local abarató significativamente los costos, permitiendo que miles de familias de diversos sectores sociales pudieran adquirir estos recipientes y sumarlos a su cotidianeidad.
¿Cómo se fabricaban y qué ventajas tenían?
El proceso de elaboración partía de una chapa de acero o hierro moldeado, sobre la cual se aplicaba un esmalte vítreo que le daba su característico acabado brillante.
Mates Enlozados: Ventajas y Desventajas
Ventajas
Este revestimiento ofreció múltiples ventajas frente a la tradicional calabaza:
- Ideales para el consumo individual: Al ser de tamaño reducido, requieren poca cantidad de yerba, lo que los hace prácticos y económicos para tomar mate en solitario.
- Higiénicos y prácticos: No requieren proceso de curado previo, son muy fáciles de lavar y no acumulan humedad ni hongos.
- Respetan el sabor: Su revestimiento vítreo no absorbe olores ni altera el sabor de la yerba mate.
- Variedad estética: Vienen en múltiples colores y diseños florales o retro, ideales para combinar con la pava o la vajilla.
Desventajas
- Boca reducida y lavado rápido: Al tener la boca pequeña, es muy difícil armar y mantener seca la montañita de yerba, lo que provoca que el mate se lave con mayor rapidez.
- Sensibilidad a los golpes y oxidación: Si recibe un golpe fuerte, la capa vítrea se desprende. Al quedar el metal expuesto, se oxida con el agua y podría darle un gusto metálico a la infusión.
- Conductividad térmica: Al ser de metal recubierto, el recipiente transmite rápidamente la temperatura del agua hacia el exterior, por lo que puede resultar caliente al tacto.
La llegada de nuevos materiales y el cambio de época
A partir de la década de 1980, el mate enlozado comenzó a perder protagonismo masivo debido a la irrupción de alternativas como la madera torneada y los plásticos rígidos.
Finalmente, en los años 1990, la popularización del acero inoxidable y el aluminio terminó por desplazarlo casi por completo del mercado cotidiano.

Un clásico, renovado
Hoy en día, el matecito enlozado sobrevive, viene decorado con dijes y cintas de colores, como un valioso objeto retro, testigo de la historia industrial del país y pieza infaltable en la memoria afectiva del ritual cebador argentino.
Fuente: Alejandra Lapietra, sommelier de yerba mate.








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