Ir al contenido principal

¿Por qué tomar mate nos da placer? Qué rol juega el cerebro y qué dice la ciencia

Hay una química muy precisa detrás de esa sensación de bienestar que aparece después del primer sorbo. Un investigador del CONICET lleva años rastreándola, y sus explicaciones van mucho más allá de «tiene cafeína».

Más de una década de estudio

El ritual es tan conocido que casi no lo pensamos: cebar, tomar, compartir. Pero detrás de esa costumbre diaria hay una cadena de reacciones químicas muy concretas que ocurren en el cerebro apenas el mate entra al organismo.

 La ciencia argentina —con el CONICET y la UBA a la cabeza— lleva más de una década estudiando qué pasa ahí adentro, y el investigador Juan Ferrario es hoy una voz autorizada para explicarlo.

hombre-tomando-mate-relajado-sentado-con-piernas-arriba

La cafeína, la primera en actuar

El mate contiene cafeína, y ahí empieza todo. Según explica Ferrario, «sabemos desde hace muchos años que el mate contiene cafeína y la cafeína es el mayor psicoestimulante que consumimos en el mundo los seres humanos; esto está ampliamente difundido y estudiado, y efectivamente tiene efecto sobre el cerebro».

Ese efecto es doble. Por un lado, activa: nos despierta y agiliza la respuesta cerebral. El Dr. Ferrario lo resumió así en una nota reciente: «la cafeína permite tener mayor reacción o velocidad del cerebro, tanto para el estudio como para el deporte»

La cafeína actúa, justamente, como un estimulante natural del sistema nervioso central: ayuda a estar alerta y concentrado y brinda una sensación de mayor energía, algo que convierte al mate en un aliado natural a la hora de estudiar o trabajar.

No es solo el estímulo: también es placer

Ahí aparece el segundo mecanismo, distinto al de la simple activación. Cebar mate, tomarlo y compartirlo produce sensaciones placenteras en parte porque contiene cafeína, pero también porque al realizar una actividad que da placer el organismo produce dopamina, un neurotransmisor que participa en los mecanismos de motivación y recompensa, y eso exacerba el momento placentero.

Ferrario profundizó esta idea al analizar por qué el mate genera bienestar: «lo que uno puede pensar es que ocurre la sumatoria de los dos factores, que tiene compuestos activos con un efecto positivo sobre nuestro cerebro y los circuitos de recompensa y actividad, y por otro lado el hecho por sí mismo, el hábito de la mateada, porque estamos acostumbrados, porque nos trae buenos recuerdos y nos hace sentir bien, es el resultado del sistema neurobiológico de recompensa». Es decir: al estímulo químico de la cafeína se le suma el ritual en sí —la costumbre, la compañía, la memoria afectiva— como una segunda fuente de recompensa cerebral.

Esta doble vía también aparece en su trabajo sobre mate y deporte: Ferrario señaló que la cafeína, junto con la teobromina —otro de los compuestos del mate—, «favorece una mayor permanencia de la dopamina en el cerebro», el neurotransmisor clave en la toma de decisiones motoras y, según lo dicho, también en la sensación de placer.

Un estímulo gradual

El mate y el café tienen niveles de cafeína similares: una revisión publicada en la revista científica Nutrients señala que una taza de mate (150 ml) aporta alrededor de 80 mg de cafeína, una cantidad comparable a la de una taza de café, aunque la cifra varía según cómo se prepare. Otra revisión académica, publicada en el Journal of Food Science, caracteriza a la yerba mate como un estimulante del sistema nervioso central en línea con esa composición.

La diferencia no está tanto en la cantidad sino en la forma de consumo. A diferencia del café, que suele tomarse de una sola vez, el mate se ceba en múltiples tomas a lo largo de 30 a 60 minutos, lo que distribuye la cafeína de forma progresiva en el tiempo. 

Quienes toman mate suelen describir esto como un estímulo más sostenido y sin el bajón abrupto que puede seguir a una taza de café —una percepción extendida entre consumidores, aunque todavía no confirmada por estudios que midan directamente los niveles de cafeína en sangre a lo largo de una mateada—. A esto se suma que la yerba mate contiene otros alcaloides, como la teobromina, que acompañan el efecto de la cafeína.

Momento de consumo: por qué conviene evitarlo de noche

Ese mismo efecto estimulante que vuelve al mate tan útil para estudiar o trabajar es, según Ferrario, motivo de cuidado en otro momento del día. El investigador advierte evitar su consumo en las últimas horas del día para no alterar el sueño, ya que la cafeína es justamente lo que mantiene activo al cerebro y dificulta conciliar el descanso.

 Para quienes de todas formas quieren sostener el ritual de la mateada por la noche, sugiere una alternativa: el «mate lavado» —cebado con la primera agua descartada o con menor cantidad de yerba— para reducir la concentración de cafeína sin resignar la costumbre.

Resumiendo

En el cerebro de quien toma mate conviven, entonces, varios efectos superpuestos: el estímulo inmediato de la cafeína, que agiliza y despierta; el circuito de placer y recompensa que activa la dopamina —potenciado por el propio ritual de la mateada—; y una forma particular de liberación, gradual y sostenida, que distingue al mate de otras bebidas con cafeína. Entender esa química también ayuda a usarla mejor: aprovechar el estímulo durante el día y dejarlo descansar por la noche.


Fuentes: «¿El mate tiene efecto sobre el cerebro?» (INYM); declaraciones de Juan Ferrario a Infobae en Vivo (24/07/25) y Plan B Misiones (07/01/26); Heck & de Mejia, «Yerba Mate Tea (Ilex paraguariensis): A Comprehensive Review on Chemistry, Health Implications, and Technological Considerations», Journal of Food Science (2007); «Yerba Mate—A Long but Current History», Nutrients (2021).

Comentarios

0 Comentarios
Recientes
Más antiguos Más votado