El mate en 1600: En todas las clases sociales y un inesperado viaje a Europa
Los registros coloniales demuestran cómo la infusión se convirtió en pilar de la dieta de ricos, pobres y esclavos, y cómo llegó a cruzar el océano hasta Londres.

Durante el siglo XVII, la Infusión Nacional se consolidó a través de dos acontecimientos fundamentales: se integró de manera masiva en la dieta de toda la población —abarcando tanto a gobernantes españoles como a indígenas, mestizos, criollos y esclavos— y logró expandirse hacia diversos países sudamericanos y del continente europeo.
Mates de calabazas o de plata
El especialista Juan Carlos Garavaglia, en su obra Mercado interno y economía colonial: tres siglos de historia de la yerba mate, rescata los testimonios del padre José Cardiel (1780), quien documentó que en aquel período la infusión era consumida intensamente por ricos y pobres.
Los sectores populares utilizaban recipientes de calabazas pintadas o palo santo, mientras que los sectores acomodados empleaban mates guarnecidos de plata acompañados por bombillas del mismo material. Asimismo, los sectores con mayor poder adquisitivo añadían al agua azúcar y pastillas aromáticas, en contraste con los jornaleros y esclavos, que la bebían sin ningún tipo de agregados.
Juan Carlos Garavaglia, en su libro “Mercado interno y economía colonial: tres siglos de historia de la yerba mate”, publica un texto del padre José Cardiel (*) quien afirma que en el siglo XVII “…la toman en tanta abundancia ricos y pobres, los pobres en vasos de calabacas pintadas o de palo santo y los ricos en los mismos vasos guarnecidos de plata y con bombillas de lo mismo para sorber… Los de conveniencias echan en el agua azúcar y pastillas aromáticas y los pobres y jornaleros y esclavos la toman sin mezcla alguna …”.
El poder energizante como motor de expansión
La expansión territorial de la yerba mate respondió inicialmente a su consideración como un alimento energizante. Los colonizadores españoles notaron que funcionaba como un gran aliado de los guaraníes en las labores cotidianas, por lo cual promovieron su consumo dentro del centro minero de Potosí.
El comercio y la distribución adquirieron un marco formal en diciembre de 1662, cuando una cédula real dictaminó que toda la mercadería proveniente de Paraguay —incluida la yerba mate— debía registrarse de manera obligatoria en el puerto de Santa Fe. Desde ese punto estratégico, los cargamentos avanzaban hacia el resto de las provincias argentinas como Córdoba, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Buenos Aires y Mendoza, además de abastecer a Chile y, cruzando el océano Pacífico, al Alto Perú.
Británicos en Chile y un viaje a Londres
Un capítulo llamativo de esta historia tuvo como protagonistas a los británicos en Chile, vinculados al comercio de esclavos africanos. Al observar que la infusión también reportaba beneficios a los esclavizados, decidieron probarla y la llevaron a Londres, donde despertó un gran interés, al punto de evaluarse la posibilidad de reemplazar el consumo tradicional de té por la yerba mate.








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