Todo sobre el mate galleta: el símbolo campero que inmortalizó José Larralde
Si hay un compañero fiel en la historia de la música popular y las rastrilladas del gaucho, ese es el mate galleta.

Historia y el alma de José Larralde
El nombre «mate galleta» nace por su similitud física con la tradicional galleta de campo (un pan redondo y achatado que el gaucho guardaba en sus largas jornadas porque tardaba días en ponerse duro).
Este mate trascendió el uso cotidiano para convertirse en leyenda gracias al célebre cantautor y poeta de la milonga campera, José Larralde. En su inolvidable obra «Mi viejo mate galleta», el artista inmortalizó la complicidad entre el cantor, su guitarra y este recipiente tan noble:
«En tu pancita verdosa, cuantos paisajes miré, cuantos versos hilvané, mientras gozaba tu amargo, cuantas veces te hice largo y vos sabías por qué.»

Forma particular y materiales
La forma: Es un fruto de calabaza de tipo aplastado, ovalado y de tamaño mediano a chico.
Ergonomía: Al ser chato y redondeado, está diseñado específicamente para calzarse en la palma de la mano. Su diseño invita al uso individual o a compartirlo de manera muy íntima (en rondas cerradas de pocas personas), ya que transmite el calor del cuerpo directamente a las manos durante los inviernos. Dicen que por su tamaño, cabe en la bombacha del gaucho.
Base: Como su forma es naturalmente redonda y no se mantiene parado por sí solo, suele comercializarse con una base de cuero crudo cocido o soportes artesanales que cumplen la función de pie.

¿Hay que curarlo?
Sí, al igual que cualquier mate de calabaza, se debe curar antes de usar por primera vez:
- Humedecé el interior con agua tibia.
- Con una cucharita, raspá suavemente las paredes internas para quitar los restos de hollejo (pulpa seca).
- Llenalo con yerba (preferentemente usada de otra mateada) y dejalo reposar durante 24 horas.
- Enjuagalo con agua tibia, dejalo secar bien boca arriba en un lugar ventilado ¡y ya estará listo para empezar a cebar!

¿Cuánta yerba lleva?
Al ser un mate de tamaño mediano o chico diseñado para el disfrute personal o de a dos: necesita una cantidad moderada de yerba en comparación con un mate torpedo o imperial grande (menos de 50 gramos). Hay que cebar con cuidado para no mojar toda la montañita.
Es rendidor y perfecto para mantener un sabor constante sin gastar de más.








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