Tomar mate fortalece los huesos: qué dice la ciencia detrás de este beneficio poco conocido
Un investigador de la UNR y el CONICET encontró que tomar mate de forma habitual se asocia a huesos más fuertes. Te contamos qué dice la ciencia, cuánto hay que tomar y por qué no todas las formas de infusionar la yerba mate, generan el mismo efecto.
Ciencia y mates
Detrás del ritual cotidiano de cebar mate hay más ciencia de la que parece. Así lo confirmó el doctor Lucas Brun, investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y del CONICET, e integrante del Laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Ciencias Médicas, en una entrevista con Radio Universidad.
Según explicó, existe evidencia científica que vincula el consumo habitual de mate con una mayor densidad mineral ósea.

Una investigación que ya lleva una década
El equipo de Brun comenzó a estudiar esta relación en 2015, aunque el punto de partida fue anterior: un grupo de investigadores de Mendoza había observado que, entre mujeres en etapa posmenopáusica, aquellas que consumían mate presentaban mayor densidad mineral ósea que las que no lo hacían, según mediciones obtenidas por densitometría. Ese hallazgo motivó al laboratorio a profundizar la investigación y confirmar el vínculo en estudios posteriores.
Lo llamativo, señaló el investigador, es que el resultado fue en cierto modo contraintuitivo: al tener cafeína, el mate podría suponerse perjudicial para el hueso en grandes cantidades. Sin embargo, las observaciones mostraron un efecto positivo, asociado a otros componentes presentes en la yerba. «Confirman un efecto positivo de la yerba mate como nutriente», aseguró Brun.
Polifenoles, no «mateína»: qué hay realmente en la yerba
Brun destacó que los polifenoles son los compuestos más relevantes de la yerba mate en este sentido: se trata de sustancias bioactivas con función antioxidante que impactarían de forma positiva en distintos sistemas del organismo, no solo en el tejido óseo.
De paso, el investigador aclaró un mito extendido: la «mateína» no existe como sustancia propia. «Como tal no existe», afirmó Brun, y explicó que es un nombre popular que se le da al conjunto de xantinas presentes en el mate, entre las que la más importante es la cafeína, junto con la teobromina.
¿Cuánto mate hace falta tomar?
Los estudios de referencia tomaron como parámetro un consumo de al menos un litro de mate por día sostenido durante los últimos cinco años, aunque el investigador aclaró que no hay evidencia que determine si una mayor o menor cantidad modifica el efecto: se trata de una relación a largo plazo, no de un efecto inmediato.
Brun también fue claro en un punto: el beneficio del mate sobre el hueso se observa especialmente en contextos de bajo consumo de calcio, y de ninguna manera debe interpretarse como un tratamiento para la osteoporosis ni como sustituto de una consulta médica. «No es la salvación y tampoco es el tratamiento», remarcó, ante la posibilidad de que alguien confunda el hallazgo con una cura.
La importancia de los primeros 30 años de vida
Otro de los ejes de la entrevista fue el llamado «pico de masa ósea», el máximo volumen de masa ósea que una persona alcanza a lo largo de su vida. Según Brun, ese pico se logra entre los 20 y los 30 años, y depende tanto de factores genéticos como de hábitos modificables: actividad física y buena nutrición durante la juventud.
A partir de esa edad, el hueso comienza un proceso de pérdida gradual, que se acelera especialmente en mujeres durante la posmenopausia por la caída hormonal. Por eso, remarcó el investigador, lo que no se «acumula» en materia ósea antes de esa etapa es difícil de recuperar después. «Es como una herencia: te dieron tanto y empezás a gastar», graficó Brun para explicar el fenómeno.
Mate, mate cocido y tereré: no es lo mismo
Un dato relevante para quienes consumen distintas infusiones de yerba: el investigador aclaró que los estudios se realizaron específicamente sobre el mate cebado con agua caliente, ya que a mayor temperatura del agua, mayor es la extracción de los componentes activos de la hoja. El mate cocido y el tereré, al usar agua menos caliente o fría, extraen una cantidad considerablemente menor de esos compuestos, por lo que los beneficios observados no podrían atribuirse de la misma manera a esas variantes. «Todos los efectos que estudiamos es con el mate, no con las otras infusiones», precisó el investigador.
Una alianza con el Instituto Nacional de la Yerba Mate
El laboratorio mantiene además un vínculo de colaboración con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que desde hace entre 10 y 15 años impulsa un programa de «yerba mate y salud». Según Brun, esa alianza incluye apoyo económico a las líneas de investigación y resulta clave para poder certificar, con respaldo científico, propiedades que durante años circularon solo como saber popular.
Lo que hay que tener en claro
- El consumo habitual de mate se asocia a mayor densidad mineral ósea, según estudios con al menos una década de desarrollo.
- El beneficio proviene principalmente de los polifenoles, no de la cafeína.
- No existe la «mateína» como sustancia: es un nombre popular para el conjunto de xantinas del mate.
- El efecto es a largo plazo y no reemplaza un tratamiento médico ni un buen aporte de calcio.
- El pico de masa ósea se alcanza entre los 20 y los 30 años, por lo que los hábitos en la juventud son determinantes.
- Los beneficios estudiados corresponden al mate cebado con agua caliente, no al mate cocido ni al tereré.
Fuente: entrevista al Dr. Lucas Brun (UNR / CONICET) en Radio Universidad.








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