La comunidad Mbya Guaraní presentó su propia marca de yerba mate
Por primera vez en la historia, una comunidad mbya guaraní tiene su propia marca de yerba mate envasada, elaborada con materia prima de su propio yerbal agroecológico, con un diseño definido por ellos mismos y con una fórmula que tiene más de dos siglos.

En un hecho histórico que une el legado ancestral con el desarrollo sostenible, la comunidad Mbya Guaraní Perutí, asentada en la localidad de El Alcázar, Misiones, ha concretado el lanzamiento de su propia marca de yerba mate agroecológica.
Este proyecto no solo representa una nueva fuente de sustento, sino la recuperación de una identidad cultural milenaria vinculada a la tierra.
Un lazo profundo con la tierra
La comunidad, integrada por unas 200 familias, gestiona un territorio de 700 hectáreas que se extiende desde la ruta nacional 12 hasta la costa del río Paraná. Dentro de este predio, además de sus cultivos tradicionales de mandioca, maíz, batata y frutos, dedican 30 hectáreas al cultivo de yerba mate, un yerbal que fue plantado por sus antepasados hace más de medio siglo.


“La yerba es muy importante para el pueblo mbya guaraní. Es medicina, es alimento, es una planta espiritual muy querida”, afirma Cristian Cabrera, cacique y “mburuvichá” de Perutí.
Recuperando la esencia
El proceso para convertir la hoja verde en un producto comercial fue una decisión tomada en asambleas comunitarias. La yerba resultante es singular en el mercado: se trata de un producto de «pura hoja», sin palo, elaborado con un secado de baja intensidad que preserva al máximo sus propiedades nutricionales.
Esta técnica, según explican, rescata la forma original de procesamiento que los guaraníes utilizaban hace siglos.
Mario Paredes, propietario de Fidel Foods y colaborador en el proyecto, destacó el valor de este redescubrimiento: “Después de dos siglos, la comunidad guaraní recupera su forma verdadera de hacer la yerba mate. Ellos son los dueños del producto, son los que iniciaron el consumo y nos enseñaron sobre el mate”.

Un sueño colectivo
El camino hacia la comercialización contó con un respaldo interdisciplinario que unió a la comunidad con el mundo exterior o «juruá». Profesionales, productores y organizaciones religiosas como Hora de Obrar y SEDi trabajaron conjuntamente para brindar el sustento legal y técnico necesario.

Actualmente, el producto se encuentra en su segunda partida, presentando un diseño de envase ilustrado con dibujos realizados por los niños de la comunidad, sellando así el compromiso generacional con este proyecto.








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